Esa canción que te conmovió. Esa luz entrando en el cuarto un domingo a la mañana. Los bailes, las películas que nos hicieron reír, las ilusiones de adolescentes, las frustraciones, la desesperación, el miedo. Todo lo que vive adentro tuyo un día simplemente se acaba. Es una parte de vos que simplemente se va, y es ahí donde uno está listo para empezar una vida nueva.
No todos los días uno tiene la chance de empezar una vida nueva. Una vida sin preocupaciones, una vida sin dolor, una vida relajada, sin riesgos, una vida sin soledad. Hacer sólo lo que nos gusta, eso es vida. Y para eso hace falta decir adiós. Adiós a lo que te hace mal, y hola a todo lo que te hace bien, esa es mi filosofía. Y con mi filosofía bastante feliz he sido, hago lo que quiero, nunca hago lo que no quiero. Hay que rendirse de una vez y aceptarlo, la vida es hermosa.
Cada día empieza una vida nueva, hoy empieza esta para mí. Y yo pienso vivirla sin privarme de nada. Al menos, así soy yo.
La vida es curiosa, durante años uno se pregunta cuál es el sentido de este baile, para qué luchar, porque la vida es una eterna pelea. Sí, la vida es curiosa y vueltera, llena de giros absurdos, inexplicables. La vida tiene esas cualidades tan sospechosas. Tanto que nos hacen pensar que todo tiene un para qué. Sí, un sentido.
La vida cambia todo el tiempo. No nos deja acostumbrarnos a un golpe que en seguida viene otro atrás. Y uno se sorprende siempre y así sigue preguntándose por el sentido de todo. Preguntándose el sentido de estar presente en el momento y el lugar equivocados. El sentido de ser buenos y malos. ¿Habrá premios y castigos para unos y otros? Uno pasa por la vida haciéndose esas preguntas y muchas otras más, pero, en el fondo, todo se resume en una sola: ¿cuál es el sentido de la vida? Qué irónico, recién ahora empiezo a entender el sentido de la vida. Y es así, uno pasa la vida esperando ese algo que falta y que nos hace felices. Y tal vez la respuesta, sea que la vida no tiene sentido. Que la vida simplemente se vive. Y simplemente viviendo, podemos decir al final, que nuestra vida vale la pena.
Los grandes encuentros de la vida, están llenos de interrogantes. Cuando llega el gran momento, uno cree haber contestado todas las preguntas. Cree estar listo. Llega ese momento, uno cree tener las respuestas y reacciona. Pero siempre, surgen nuevos interrogantes. Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué. Eso es lo que siempre nos preguntaremos. ¿Importa donde estamos? ¿Hay que tener una razón para hacer todo lo que hacemos? Vivimos deteniéndonos con preguntas, ¿a dónde vamos?, ¿cuál es el camino? ¿Qué sentido tiene todo?
Aquella fue una semana de locos. Increíble. Con idas y vueltas. Llena de pensamientos, de preguntas. '¿Será verdad?' La ilusión se hacía más grande cada vez. Ignoraba todo, evitaba cualquier cosa con tal de sentirme así. De que me haga sentir así. Cada palabra, cada gesto, cada mirada, me acercaba más en cierto sentido, o me sentía más cerca. Esa voz en mi cabeza se me insinuaba. Me llamaba a vivir lo que jamás viví. Me invitaba a conocer lo que no conocía.
La duda invadía mi cuerpo. Lo invade todavía. No saber que hacer, y hacerlo de todos modos, no saber que decir, y decirlo, sin que nada más importe. El tiempo pasaba, y me sentía cada vez más viva, valiente, vivaz; poco a poco, el fuego me llenaba, el alma y la mente. Cada noche imaginaba lo que podía pasar, lo que pasaba, puras fantasías, puros "recuerdos del futuro", que jamás van a pasar. Esa mirada fugaz que me hizo sentir como nadie lo hizo, sin miedos, dispuesta a todo, hoy, no es más que la mirada de un nene. Un nene que no sabe lo que quiere. La histeria en persona. El capricho en carne y hueso, parado en una esquina, sin saber a dónde ir, que camino tomar. Vacío, y lleno de emociones al mismo tiempo. Un nene sin su peluche. Sólo y abandonado. Sin respuestas, pero sobre todo, sin preguntas. Sin palabras. Eso que sentí, hoy es simplemente la memoria de un deseo, un deseo que no sabe hablar. Eso que me inspiraba, ese sentimiento sin voluntad, hoy es sólo un show, otra escena más, un berrinche. Eso que me hizo sentir en el primer vagón de la montaña rusa, esa que nadie se anima a subir, ese desfile de emociones de alta gama, hoy se acaban. No existen. Porque un nene siempre cambia de parecer.
Hola Lucía...me limito a opinar sobre lo que me incumbe, calculo que es el principio. Me tientan las grandes preguntas y el sentido de la vida es una de ellas. No diría que no tiene un sentido, y corregime si entendí que vos pensabas eso.
ResponderEliminarHay una frase de Oscar Wilde a la que me aferro para contestarte y se basa en los momentos de la vida. La vida son momentos, es dialéctica, no tiene siempre un sentido ni el mismo sentido.
Valoro mucho que te animes a preguntarte cosas tan incómodas, y tan interesantes.
Te dejo un saludo!!