
Dicen que para ir a Nunca Jamás tenés que tomar la segunda estrella a la derecha y volar hasta el amanecer. Dicen que si vas te podés encontrar con Peter Pan y, a unos metros de distancia, con su sombra; y que allá habitan los niños perdidos, los que nunca crecen.
¿Crecer? ¿Por qué tenemos tanto miedo a envejecer? ¿Por qué no somos capaces de aceptar la muerte? ¿O por qué la sociedad en la que vivimos venera a la juventud desechando siempre lo viejo por ser obsoleto? ¿O por qué se vive mejor como los nenes, sin tantas preocupaciones, pensando sólo en nosotros mismos? Puede que intentar ser un nene tampoco sea tan malo, nos encontramos con esas personas que tienen miedo a tomar desiciones, a perder lo que ganaron, a comprometerse a algo, desbordando intranquilidades, angustias, inquietudes, nerviosismo y responsabilidades.
Quizá Peter Pan creciera, porque se enamoró de Wendy, o porque simplemente se cansó de no evolucionar.
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