23.5.10

Ya no soy una nena. Sólo tengo un espíritu libre, juguetón, tal vez un poco infantil. Pero crecí.
Ya no uso las barbies, ya no juego a la mamá y al papá, a las princesas. Quizás ahora pienso en otras cosas. Ya no escucho Floricienta, ni las canciones de ronda de Walsh, ni veo películas de Disney Princesas. Pero sigo teniendo mis cuentos de fantasía, alejados de lo que hoy es la realidad. Escucho otro tipo de música, pero sigo cantándole canciones a los más chicos. Sigo teniendo momentos, situaciones vergonzosas. Sigo enamorándome fácilmente, como una nenita ingenua. Sigo siendo caprichosa, una nena crecida.
Crecí, pero, ¿puedo seguir pensando en esa nena? ¿Puedo seguir recordando mi infancia? ¿Puedo guardarme todo eso adentro, para que ocupen la mente de mi niño interior? A veces, desearía que todo eso vuelva, desearía no preocuparme por lo que me preocupo ahora y disfrutar más la vida. Dejar todo atrás y abrazarme a mi misma, a mi alter ego de 6 años. Ponerme a jugar con ella. Y olvidarme de todo por un tiempo. O para siempre.
A pesar de que crecí, soy la misma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario